Basílica de San Pedro
Es el templo más grande de la cristiandad y el corazón del Vaticano. La Basílica de San Pedro guarda la Piedad de Miguel Ángel y el imponente baldaquino de Bernini, se abre a la plaza más famosa del mundo y permite subir a su cúpula para contemplar Roma a vista de pájaro. A diferencia de los Museos Vaticanos, la entrada a la basílica es gratuita; el reto son las colas.
Vaticano completo: Museos + Sixtina + San Pedro
La experiencia completa en una mañana, sin colas en ningún acceso y con guía en español. Acceso directo a la basílica desde la Capilla Sixtina.
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Entrada gratis… pero con colas
La Basílica de San Pedro no es un museo: es un templo en uso, y entrar es gratuito. No hace falta entrada para visitar el interior. El problema es el control de seguridad de la plaza, por el que pasa todo el mundo: en temporada alta la cola puede dar la vuelta a la columnata y superar la hora de espera. Algunas opciones para evitarla:
- Acceso desde la Capilla Sixtina: si visitas los Museos Vaticanos con un grupo guiado, existe un atajo a la derecha del altar de la Sixtina que conduce directamente a la basílica, sin volver a hacer la cola de seguridad.
- Ir muy temprano (la basílica abre hacia las 07:00) o a última hora de la tarde.
- Reservar una visita guiada o un acceso con franja horaria que incluya el paso prioritario por el control.
La Piedad de Miguel Ángel
Nada más entrar, en la primera capilla de la derecha, se encuentra una de las esculturas más conmovedoras jamás talladas: la Piedad de Miguel Ángel. La labró en mármol de Carrara hacia 1498-1499, cuando tenía poco más de veinte años, y representa a la Virgen sosteniendo el cuerpo sin vida de Cristo con una serenidad que sobrecoge. Es la única obra que el artista firmó: grabó su nombre en la banda que cruza el pecho de María, según la leyenda, al oír que la atribuían a otro escultor. Desde un ataque sufrido en 1972, se contempla protegida tras un cristal blindado.
El baldaquino de Bernini y el interior
Bajo la cúpula, sobre el altar mayor y la tumba del apóstol Pedro, se alza el colosal baldaquino de bronce de Bernini (1624-1633): casi 30 metros de columnas salomónicas retorcidas que parecen subir en espiral hacia el cielo. Al fondo del ábside, el mismo Bernini diseñó la Cátedra de San Pedro, una explosión dorada de luz y ángeles. El interior es tan vasto que cuesta calibrarlo: marcas en el suelo de la nave central indican el tamaño de otras grandes iglesias del mundo, todas más pequeñas. Levanta la vista hacia la cúpula de Miguel Ángel, con su inscripción dorada corriendo a 120 metros de altura.
Subir a la cúpula: 551 escalones o ascensor
La subida a la cúpula es una de las mejores experiencias de Roma. Hay dos opciones:
- A pie: 551 escalones desde el suelo hasta la linterna.
- Con ascensor: sube hasta la terraza sobre la nave y deja unos 320 escalones finales por una rampa cada vez más estrecha e inclinada, que sigue la curva de la cúpula.
Por el camino se hace una parada en el interior del tambor, desde donde se ve el interior de la basílica desde lo alto. Arriba, la recompensa: una vista de 360° sobre la plaza de Bernini, los jardines vaticanos y todo Roma. Es una subida exigente y con espacios angostos; no es apta para quien sufra claustrofobia o problemas de movilidad. La subida a la cúpula tiene un coste (en torno a 8-10 € en taquilla; algo más con ascensor).
Sube a la cúpula sin complicarte
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Ver subida a la cúpula (desde 27 €) →La plaza de Bernini
Antes o después de entrar, detente en la plaza de San Pedro, diseñada por Gian Lorenzo Bernini entre 1656 y 1667. Su doble columnata elíptica, con 284 columnas y 140 estatuas de santos en lo alto, se abre como dos brazos que, en palabras del propio Bernini, «acogen maternalmente» a los fieles. En el centro se alza un obelisco egipcio de casi 3.000 años, traído a Roma por Calígula. Busca en el pavimento los dos discos de piedra a ambos lados del obelisco: situándote sobre ellos, las cuatro filas de columnas se alinean y parecen una sola. Es uno de los trucos visuales favoritos de los visitantes.
Información práctica
| Entrada a la basílica | Gratuita (colas en el control de seguridad) |
|---|---|
| Subida a la cúpula | De pago: ~8-10 € a pie / algo más con ascensor |
| Escalones cúpula | 551 a pie · ~320 con ascensor |
| Código de vestimenta | Hombros y rodillas cubiertos (obligatorio) |
| Acceso desde la Sixtina | Atajo directo para grupos guiados (evita colas) |
Última revisión: julio 2026. Horarios y precios pueden variar; confírmalos antes de tu visita.
Preguntas frecuentes
¿La entrada a la basílica es gratis?
Sí, el acceso a la Basílica de San Pedro es gratuito. Lo que se paga es la subida a la cúpula. El inconveniente son las colas del control de seguridad; hay accesos sin colas y visitas guiadas que las evitan.
¿Cuántos escalones tiene la cúpula?
551 en total. Con ascensor hasta la terraza quedan unos 320 escalones finales por una rampa cada vez más inclinada. La vista desde arriba es de las mejores de Roma.
¿Dónde está la Piedad de Miguel Ángel?
En la primera capilla de la derecha nada más entrar, protegida tras un cristal. Miguel Ángel la esculpió con poco más de veinte años; es la única obra que firmó.
¿Hay código de vestimenta?
Sí, el mismo que en todo el Vaticano: hombros y rodillas cubiertos. No se permiten tirantes, pantalones cortos ni faldas por encima de la rodilla.
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Última revisión: julio 2026. Las obras citadas son de dominio público; las imágenes son reproducciones o vistas exteriores.
